Sobre las previsiones

Artículo publicado por D. José Carlos Francisco en La Gaveta Económica en el número de Enero de 2016.

El trabajo de futurólogo no es sencillo ni agradecido, y mucho menos en economía, donde se espera que las previsiones no sean un mero relato cualitativo, sino  más bien un conjunto de datos concretos sobre variables también muy concretas y en unos plazos de tiempo determinados.

Algunos futurólogos serios, evalúan la calidad de sus previsiones como fórmula para mejorar los análisis futuros. Sin ir más lejos, el Director de Inversiones mundial de uno de los grandes bancos suizos, reconoció que “pasaron muchas cosas que no estaban previstas en nuestro escenario base para 2015”, para luego relatar once hechos muy trascendentales que ocurrieron durante el año, y que no formaban parte de su bola de cristal.

En Corporación 5, llevamos haciendo informes de coyuntura trimestral desde 1996 e incorporamos desde hace diez años, previsiones de la Economía Canaria. En esa línea, elaboramos un informe en el año 2009 que fue publicado en mi libro “La reforma necesaria. Canarias ante la crisis de nuestras vidas” en el año 2010 (págs. 43 y siguientes). Lo que tratamos de prever era en qué año volveríamos a tener una situación similar a la del año 2008. Nuestra estimación fue que alcanzar una producción, medida por el PIB, similar a 2008, lo alcanzaríamos en 2013; para el PIB per cápita tendríamos que esperar a 2017; los ocupados a 2018; y un paro similar al del segundo trimestre de 2007, solo sería posible para la década de 2020.

Aquellas predicciones tuvieron bastante repercusión y causaron alarma por excesivamente pesimistas. Pero lo cierto es que pasados seis años, la dura realidad indica que fuimos optimistas.

Podemos ahora aventurar, que en 2016 o 2017 alcanzaremos una producción de bienes y servicios similar a la de 2008; y solo en 2021 podremos tener a las mismas personas trabajando. Quiere esto decir, que el calificativo de “crisis de nuestras vidas” no es en absoluto exagerado, y que refleja bien las dificultades a las que nos enfrentamos, que durarán no menos de doce años (2008-2020), y que explican las aseveraciones de “hemos superado la recesión, pero no la crisis”.