BUSINESS ANGELS

Artículo publicado el 3/11/13 en Diario de Avisos por Cristo M. Borges Amador.

Frederick Terman, profesor de ingeniería en la Universidad de Stanford (California) en los años 30, es reconocido como uno de los padres de Silicon Valley.  Además de profesor, animaba a sus alumnos a convertirse en empresarios, fundando sus propias compañías, en los que incluso llegaba a invertir su propio dinero. 

En su día, hablamos de 1938, invierte 500 dólares en el proyecto empresarial de dos de sus alumnos, Bill Hewlett y Dave Packard, quienes, en el garaje del segundo, montaron la que se convertiría en una de las industrias de referencia a escala mundial dentro de la industria electrónica; Hewlett-Packard (HP). Este garaje, lugar reconocido de nacimiento de lo que, con los años, sería Silicon Valley, fue declarado en el año 2007 Lugar Histórico de Estados Unidos.

Frederick Terman puede ser considerado un ejemplo de business angel; personas, normalmente directivos veteranos, profesionales de éxito o empresarios con proyectos propios consolidados, que cuenta con capital propio suficiente para invertir en un proyecto empresarial presentado por un emprendedor.  Por el indicado perfil, además de la inversión meramente económica, suelen apoyar la iniciativa empresarial con su red de contactos, experiencia y  conocimientos. La permanencia de un business angel en la empresa está limitada en el tiempo a la fase inicial de creación y despegue del negocio, que normalmente no supera los cinco años, fecha en que se recupera la inversión mediante los mecanismos de salida pactados previamente. Además, dado que normalmente enfrentan un riesgo alto, suelen exigir un igualmente alto retorno sobre la inversión (ROI), con plusvalías muy superiores a las que obtendrían en el mercado.

La tendencia actual es a la organización en redes, grupos o clubes de ángeles para compartir esfuerzos y unir sus capitales de inversión, dado que el importe individual suele ser modesto; normalmente no se superan los 50.000€ por inversor.  Se trata de una línea de financiación nada desechable, ante el difícil panorama al que se enfrentan empresarios, autónomos y emprendedores para conseguir la adecuada financiación a través de las entidades financieras tradicionales.  Por el tamaño de la inversión, el capital angelical cubre el espacio en la financiación de un negocio naciente entre las “tres F” (family, friends, and fools), que cubren inversiones de escasa cuantía, y las entidades de capital de riesgo, que normalmente consideran inversiones de elevada cuantía.

Actualmente, una idea de la dimensión del fenómeno en Estados Unidos lo da el hecho de que el 60% de las empresas tecnológicas (web, móvil, telecomunicaciones y software) han crecido gracias a los business angels.  Por el contrario, en España se trata de una figura infrautilizada, donde según el Centro de Iniciativa Emprendedora del IESE, existen alrededor de unas 32 asociaciones y cerca de 400 empresarios activos.  Sólo recientemente, en la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, se contemplan una serie de beneficios fiscales que pueden impulsar la aparición de más business angels, como es la posibilidad del inversor de deducirse un 20% en la cuota estatal del IRPF con la inversión realizada al entrar en la sociedad (de nueva o reciente creación), así como la exención total de la plusvalía al salir de la sociedad, siempre y cuando se reinvierta en otra entidad asimismo de nueva o reciente creación.

En Canarias, la empresa pública SODECAN “Sociedad de Desarrollo Económico de Canarias, S.A.”, Gestor del Fondo JEREMIE Canarias, ha puesto en marcha un programa de coinversión privada, en el que pueden tener cabida business angels, para financiar proyectos de emprendedores o empresas innovadoras en las fases de creación, en las primeras etapas o en la fase expansiva de las empresas